Manifestantes forman una cadena humana en Victoria Peak para celebrar la Fiesta del Medio Otoño el 13 de septiembre 2019. Foto: Alex Yun para Lausan.

Hongkoneses: no ignoren las luchas de otros

¿En realidad hemos llevado a cabo un espíritu revolucionario auténtico?

Publicado originalmente en el Facebook de The Owl 夜貓. Traducido del chino al inglés por Rosemarie Ho, Wilfred Chan, y Joy Ming King. Traducido del inglés al español por MaltShake y Viruzodro. Traducido por voluntarios en nuestra comunidad. Contacte al equipo de traducción para más información.

Observación de traductores: En respuesta a la represión estatal brutal en Catalonia dirigida en contra del movimiento separatista catalán, algunos hongkoneses han organizado una reunión en solidaridad para Catalonia el jueves que viene (del punto de vista de los traductores originales; la reunión tuvo lugar el 24 de octubre, 2019). Los organizadores han enfatizado que quieren usar la reunión como ocasión para dar apoyo a los manifestantes catalanes pasando por violencia estatal parecida a la de los hongkoneses. Otros han opuesto la reunión, por miedo que la pura asociación con los separatistas catalanes pudiera comprometer apoyo de gobiernos occidentales.

En la víspera de la reunión, Tony, un escritor de la publicación izquierdista local hongkonesa The Owl, publicó esta polémica corta en Facebook, para argumentar a favor de una política de solidaridad internacional. Aquí, Tony no expresa ninguna opinión del movimiento de protestas de Catalonia sí mismo—el cual, como el de Hong Kong, tiene una composición ideológica variada: incluyendo anticapitalistas, organizadores laborales, activistas de extrema derecha, y xenófobos. Al contrario, su crítica se dirige a los hongkoneses que rechacen la lucha de Catalonia de vista por completo como “no es nuestro asunto”.

Tony vincula la reacción en contra de ofrecer la solidaridad transnacional con una mentalidad localista semejante popularizada en años recientes por el movimiento localista/nativista derecha, el cual ha boicoteado la velada de June 4 cada año en Hong Kong para las víctimas de la masacre de la plaza de Tiananmén con base en que cualquiera preocupación por los chinos continentales (que interprete: extranjeros) sea una “distracción” peligrosa. Esta lógica, Tony hace nota, ha sido completamente desprestigiada este año.

Tony reprende a los manifestantes por su miedo de ofender los poderes occidentales, recordándoles a hongkoneses que las estrategias de tierra quemada como “Si nos quemamos te quemas con nosotros” y “la guerra económica”—refiriendo a los hechos de manifestantes de línea dura de perjudicar al comercio de la ciudad para crear presión contra el gobierno—ya tienen mayor impacto en la ciudad que cualquier impacto que pudieran tener sanciones occidentales.

Los argumentos en LIHKG (un foro en internet) contra la reunión en solidaridad con Catalonia han sido extremadamente consabidos. “Ni podemos tratar con nuestra propia mierda, ¿por qué inmiscuirnos en los asuntos de otros?” ¿No es el mismo tema de debate que se recita para oponerse a ir a la velada de June 4 cada año? En los últimos años, algunos han acusado la velada de “agotando la moral popular” y aún han pedido a todos que ignoren “los asuntos de países vecinos”—como si pasar una noche en una manifestación escurriera la capacidad de hongkoneses para afiliarse a otros movimientos sociales. ¿Recuerda que 180.000 personas aparecieron este año en el 30 aniversario de June 4—y que era un alto nuevo para el número de asistentes en años recientes? Entonces, solamente cinco días después pasó la marcha contra la ley de extradición, que de manera sorprendente tenía composición numérica de un millón. Pues—¿por qué en este caso no se agotó la moral popular?

El egoísmo y la insularidad incentivados a lo largo de años por los que repudian a los “izquierdistas sensibleros” así llamados por fin se extienden a sus actitudes hacia otras luchas internacionales. No preguntan si respaldar solidariamente con las luchas de otros países está de acuerdo con sus propios valores, sólo si hechos de solidaridad beneficiarían su propia lucha de una manera tangible. Y todavía el movimiento  persistentemente ha buscado apoyo internacional, planteándose como la vanguardia de “valores universales”. Si creen que no tienen cualquier responsabilidad de educarse y enterarse de la resistencia de otros, ¿cómo es posible que pueda pedir lo mismo, con respeto a nosotros, de los de otros países? ¿De verdad piensan que la implementación de las Cinco Demandas tendría un beneficio de forma concreta para los pueblos de otros países?

Los que oponen la reunión en solidaridad con Catalonia ni discuten ni analizan la lucha de los catalanes; sólo se preocupan de la posibilidad que una acción solidaria para la independencia catalana ofendería los Estados Unidos y parar la aprobación de la Ley sobre Derechos Humanos y Democracia en Hong Kong. Este oportunismo manifiesto—aparte de su utilitarismo cínico—no es estratégicamente astuto. Fundamentalmente, nuestra lucha no puede basarse en las reacciones de políticos profesionales estadounidenses. Con respeto a asuntos internacionales, los políticos son los oportunistas, que priorizan sus propios intereses y no tendrían ningún problema con echar Hong Kong a un lado en un abrir y cerrar de ojos. Para adoptar la estrategia de “si nos quemamos te quemas con nosotros” significa reforzar nuestra propia guerra económica, consolidar opinión pública, y seguir presionando el gobierno hongkonés para que cometa hechos de represión aún más atroces. El capital financiero extranjero huiría lo suficientemente pronto, sin cualquier necesidad de sanciones estadounidenses.

Enterarse de y apoyar luchas por todo el mundo no negativamente afectará la nuestra; al contrario, fortalecerá nuestra resolución a luchar. Nos gusta proclamar la “revolución de nuestros días”, pero ¿en realidad hemos llevado a cabo un espíritu revolucionario auténtico?